El apego seguro es un tema que quería tratar hace unos días, porque lo considero de vital importancia a la hora de criar y educar a un niño/a, así que ha llegado el día, desde mi posición de educadora social, voy a intentar explicar qué es el apego seguro y cómo influye en los niños a la hora de alcanzar su autoestima, vital para el buen desarrollo psicológico del niños.
En el contexto familiar la educación es muy importante debido a la influencia de la familia (al ser el primer entorno en el que nos desenvolvemos) en la autoestima de los hijos.
Existen varios tipos de apego o relación familiar: El apego seguro: gracias al cual el niño se muestra más sociable con sus compañeros, tiene más confianza en si mismo y por lo tanto más autoestima. Esto se debe a que, en los primeros años de vida, la relación con su madre es mucho más estrecha y segura. Por ejemplo: un niño que ha recibido un gran afecto por parte de su madre se siente mucho más seguro, y por lo tanto es más sociable, confiado y abierto a las relaciones. Esto no solo se aplica a los primeros años de vida, sino que se alarga hasta la adolescencia.
Por otra parte existe también el apego inseguro, que se refiere a niños que no han tenido una relación de afecto tan estrecha con sus padres, o no han tenido relación alguna, y se muestran por ello más desconfiados e insociables. Por ejemplo: una persona que ha crecido sin el cariño de una madre llega a somatizar esta carencia siendo menos afectuoso, más frió, etc.
En el contexto familiar también cabe destacar la influencia del tipo de funcionamiento familiar, así, un niño que vive en casa rodeado de conflictos familiares manifestará tener poca autoestima. Por ejemplo: cuando un niño llega a casa con un suspenso, después de mucho estudiar, y su padre malhumorado le grita llamándole inútil, acabará, probablemente, con menor autoestima.
Finalmente encontramos las practicas de socialización familiar en las cuales existen tres dimensiones fundamentales de la disciplina familiar: a) disciplina inductiva, por ejemplo, cuando unos padres chantajean a su hijo en comprarle una bicicleta si este aprueba el curso escolar; b) disciplina coercitiva, por ejemplo, un padre que amenaza a su hijo con darle un cachete si no se come las verduras de la cena; c) disciplina indiferente, por ejemplo, un adolescente que sale de fiesta y a su padre le da igual que llegue a las dos que a las siete de la mañana. De las tres disciplinas la que mejor autoestima despierta es la primera.
La segunda área de importancia en cuanto a influencia es el contexto escolar porque el profesor se convierte en un “otro significativo”, la razón por la cual su opinión y su trato son influyentes en el niño.
También los niños utilizan las evaluaciones académicas para medir su autoconcepto. El encuentro con otros niños y la relación con su grupo de iguales le permite compararse y verse a sí mismo con respecto a los otros, esto le hace ser sociable, pero, si fueran rechazados, su autoestima sería mucho menor y esto provocaría que el niño se viera afectado en cuanto al rendimiento escolar, y que, por otra parte, en un futuro sea menos sociable.
INTERACIONES ESCUELA-FAMILIA
La educación en el contexto familiar y el escolar está muy relacionada, ya que ambos son ámbitos en los que se desarrolla, y más tiempo pasa, el niño, por esta razón debe tenerse muy en cuenta, en estos contextos, el autoconcepto, de forma que se complementen y coordinen hacia un mismo fin, la autoestima en la educación del niño.
- Cosas que pueden debilitar la autoestima del niño tanto en el hogar como en el colegio:
Exagerar las expectativas que depositamos en el niño ya sean muchas o pocas, criticarles delante de otras personas, señalar más las faltas que los aciertos en el niño, utilizar adjetivos despectivos como estúpido, tonto, inútil, etc., exagerar sus errores o sobreprotegerlos.
-Cosas que se pueden hacer para favorecer la autoestima del niño tanto en el hogar como en el colegio:
Tener expectativas proporcionadas a las capacidades de cada niño, darles pequeñas responsabilidades de forma gradual, mostrar satisfacción por los pequeños logros conseguidos, tener una actitud que valore el proceso de aprender y no sólo los resultados, evitar las comparaciones con otros niños y aceptarlos como son, aceptar los errores que cometa el niño para que sepa aprender de ellos sin bloquearse.
Un niño con buena autoestima asume responsabilidades, sabe afrontar nuevos retos, no teme a expresar sus emociones y sentimientos, es tolerante, y podrá tener, a lo largo de su vida, un alto grado de bienestar.


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