lunes, 19 de septiembre de 2011

¿Estivill o Carlos González?

Bueno, creo que más que un post, posiblemente he abierto un tema de debate. Para las que no sabéis de qué hablo os diré que cualquiera que haya leído libros sobre el embarazo o la crianza de un bebé seguramente habrá leído a alguno de ellos dos, y los dos son completamente opuestos en sus métodos.

Abro este tema porque el sábado lo discutía con una amiga, bueno no era una discusión, pero sí tuvimos una conversación respecto a esto, además es un tema que desde que me quedé embarazada me trae un poco de cabeza. No he leído ningún libro del Dr. Stivill pero por lo poco que conozco, pequeños textos, vídeos, referencias... no me gustan sus métodos, creo que son demasiado bruscos, ya que tratan al niño como un adulto y le impone pautas, rutinas y límites con los que no estoy de acuerdo que se deba imponer a un niño y mucho menos a un bebé, por lo que no concuerdan con mi forma de entender la crianza.

Pero por otro lado, Carlos González tampoco termina de encajar con mis ideas, aunque sí que es cierto que coincido con él en el mensaje, tal vez la forma no me guste. Es decir, coincido con él en la imagen del bebé  y en la forma de criarlo pero creo que no es realista con el mundo en que vivimos. Sus teorías están muy bien para otras épocas pero no para llevarlas a cabo hoy en día. Expondré algunas de sus ideas:

-         El bebé debe criarlo la madre, cosa con la que ya no estoy de acuerdo, porque como he dejado claro en un post anterior, creo que el papá juega el mismo papel y no debemos dejarlo de lado. Creo que el bebé deben criarlo (siempre que sea posible) los dos juntos y que debe pasar tiempo con los dos.

-         La mamá debe dejarlo todo (incluido su trabajo) para cuidar de su bebé, no es bueno ni llevarlo a guarderías ni que terceras personas se encarguen de él, o más bien que nos echen una mano, da igual que sea la abuela que una canguro por horas.  Estoy totalmente de acuerdo, sólo que por desgracia, el piso, la luz, la comida del bebé y la nuestra, entre otras cosas, no nos las regala nadie, sino que hay que pagarlas, por lo que este punto, tan importante para él, a la vez que fácil, para la gran mayoría de familias no es posible.

-         En todo momento compara embarazo y crianza del un bebé humano con el de otros animales, y lo siento pero yo no me considero una coneja ni una mona (estos son algunos de los animales con los que lo compara), y tampoco vivimos en cuevas.



En fin, hay otros puntos más pero tampoco quiero extenderme. He de decir que su forma de ver la maternidad es preciosa y que te hace entender que un bebé es un ser indefenso, que es bueno por naturaleza y que cuando reclama algo, normalmente es cariño, y no lo hace con mala intención ni para sacarnos de quicio.

Pero no soporto que para defender esa idea, con la que repito, estoy de acuerdo y me encanta, arremeta contra otros autores e incluso con papás y mamás que van a su consulta por diversos motivos con los que él no está de acuerdo. Me da la sensación cuando lo leo que los padres que meten a sus hijos en guarderías porque tienen que trabajar o lo dejan con su abuela son unos padres perversos y no creo que sea así.

Como decía al principio, creo que sus ideas son un poco utópicas y que no se corresponden con la realidad de la sociedad en que vivimos, por desgracia. Pienso que hoy en día el niño (que no el bebé) debe ser educado con un poco de independencia, yo quiero que mi niño o niña tenga todo nuestro cariño y apoyo, y que confíe en mí y en su padre, pero también que tenga su independencia, que sepa relacionarse además de con nosotros, con otras personas, con otros niños, que sepa resolver sus “conflictos” en el cole, que tenga audacia para resolver cosas cuando nosotros no podamos ayudarle, que sea capaz de tener unas habilidades sociales y un control y conocimiento sobre sus emociones. Quiero que sea capaz cuando sea mayor de tener sus propias opiniones y de tomar decisiones, cuanto más acertadas mejor, sobre sus actos, sin dejarse convencer por el primero que pase. Porque estas son cosas reales, que le van a pasar en su vida, por mucho que nosotros intentemos evitarlas.

Para resumir, ni calvo ni tres pelucas.

Pero esto es algo que cada una debe decidir por sí misma, así que os animo a que leáis algún libro de cada uno, del tema que os interese y que saquéis vuestras propias conclusiones. 

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