jueves, 22 de septiembre de 2011

Niños inmigrantes


Hace un par de semanas tuve una experiencia muy desagradable, cuanto menos, estando en la calle. Estaba yo esperando a que el semáforo se pusiera en verde para poder cruzar una calle, cuando de repente oí detrás de mi a una chica gritando: ¡Estás loco! ¡Tú no estás bien de la cabeza!. Entonces me giré y vi a un grupo de 3 o 4 chicas, de raza negra, con sus niños, rodeadas de plátanos porque algún enfermo, racista y xenófobo se los habían tirado como si fueran monos. El hombre hizo esto y siguió caminando, la gente estaba alucinando de lo que había visto (yo no vi la acción en sí), pero nadie hizo nada, y las chicas, como he dicho se habían parado y estaban gritándole al hombre que ya casi ni se veía de lo rápido que había caminado.

Cuando comprendí (y oí a los demás testigos) lo que había pasado no podía creerlo y sentí un nudo en el estómago de rabia y de impotencia que todavía lo siento cuando pienso en ello. ¿En qué mundo vivimos? En uno en el que existen personas que no respetan a otras y son capaces de hacerles semejantes maldades y humillaciones simplemente porque son de otro país, raza o cultura. No entra en mi cabeza semejante forma de pensar y por supuesto no merecen para nada mi respeto.

Como Educadora Social, he realizado las prácticas el curso pasado con niños inmigrantes, españoles y de otras étnias, y es un tema que considero de suma importancia y que me apetecía comentar. Nuestros niños van a colegios donde comparten clases con otros niños de otras razas, culturas o países y no sólo en el colegio, sino en la calle, en las actividades extraescolares, en la cafetería... en fin, en todas partes. Y me hace mucha gracia la gente que quiere evitar esto llevándo a sus hijos a colegios privados o viviendo en urbanizaciones, etc. Señoras y señores ¡son personas!, no son animales salvajes ni tienen nada contagioso, no le hagan eso a sus hijos, no les priven de la oportunidad de poder compartir, de relacionarse y de conocer otras culturas y dar a conocer la suya propia. Es mucho más interesante como persona compartir pupitre con un niño marroquí, por ejemplo, que con el de la calle de abajo, culturalmente hablando. Y por favor, no les aparten del mundo real y sobre todo no les transmitan ese tipo de valores.


Estos niños normalmente vienen de familias con diversos problemas, sobre todo económicos y de salud, y además tienen el añadido de que llegan a un país, en muchas ocasiones, diferente en cuanto a cultura, costumbres, comportamientos, pautas, normas y leyes. Además sin conocer a nadie. 

La sociedad española no está preparada para este tipo de fenómeno social como es la inmigración. Donde hay que tener en cuenta los problemas tanto los de los propios inmigrantes en cuanto a integración, idioma, económicos, culturales, etc… como los que nosotros, que somos la sociedad de acogida, debemos modificar para poder adaptarnos a ellos también. Además esto supone un aumento del número de niños escolarizados, que por supuesto, necesitan de una comprensión de su situación que no es la misma que la del resto de niños. Y el sistema educativo, evidentemente, tampoco está adaptado a los nuevos cambios sociales.

También hay que tener en cuenta el fenómeno del inmigrante regresado, es decir, el inmigrante que vuelve a su país después de varios años fuera de él, del contacto con sus familias y su gente, de sus costumbres y de su entorno. Este fenómeno es nuevo y todavía no conocemos realmente las consecuencias del mismo. Cuando una persona regrese a su país se encontrará con una distancia en las relaciones, un nuevo entorno y contexto en su pueblo o ciudad, e incluso en su país. Se dará cuenta de que lo que dejó ha cambiado, al contrario de lo que él esperaba, lo que dejó será sólo un recuerdo, y esto psicológicamente, tiene sus consecuencias, así como socialmente.

Por estos motivos y muchos otros que no voy a comentar ahora porque sería excesivo, creo que hay que tener más tolerancia hacia estas personas, y sobre todo EMPATÍA, un valor que considero casi en extención pero que es vital para la supervivencia de todos los demás valores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario