sábado, 1 de octubre de 2011

Las rutinas y sus consecuencias


Volviendo al tema de los métodos y metodologías en la crianza del bebé, os diré que aunque los teóricos casi nunca coinciden en sus ideas, que si dormir con el niño es fenómenal, que si déjalo llorar hasta que se duerma, etc, hay algo en lo que sí están de acuerdo y en lo que todos coinciden: SEGUIR UNA RUTINA.

La rutina proporciona al niño seguridad y control, se da cuenta de lo que va a pasar en cada momento y espera que así sea. Eso le ofrece un aprendizaje sobre las cosas también. Si tira un juguete ya sabe que se romperá, o cuando llega papá ya sabe que es la hora de comer, etc. Además la rutina también conlleva a unas consecuencias, a veces serán malas y otras buenas, y dependiendo de ésta,s el bebé, cuando ya sea un niño realizará actividades en las que su consecuencias sean buenas. Por ejemplo: si hago los deberes, mamá o papá me llevarán al parque. Si no ceno, mamá y papá y se enfadarán y no podré jugar con ellos, etc.

Las rutinas también son buenas a la hora de ir a dormir, bien sea por la noche o la siesta. Todas las noches hay que seguir la misma, por ejemplo: cenar, bañarse, meterlo en la cunita, leer un cuento y encender una lucecita.  Y todas las noches la misma. Otra mamá que conozo le enciende una vela cuando es la hora de dormir, y la nena solita se va a su habitación y se mete en la cama mientras la mamá va a darle las buenas noches y a dejarle la vela en su cuarto. El bebé ya se lo espera y sabe que es hora de ir a dormir, además es algo relajante, el baño, el cuento o la canción, la lucecita... esto nos ocupa una hora o menos, y sabemos que nuestro bebé dormirá relajado. Las rutinas deben empezar cuanto antes, incluso cuando apenas tiene semanas de vida. 

La rutina en los bebés también en la base para una futura autoestima y crecimiento personal. Todos nosotros nos creamos estructuras mentales que nos permiten seguir una rutina, lo que hace que podamos automatizar algunos de nuestros actos. Si no, todo ello se convertiría en la necesidad de una atención constante a todo lo que nos rodea y el esfuerzo de estar aprendiendo continuamente lo que se supone que debemos automatizar.
Pero aunque la rutina es importante para generar una estabilidad, también poco a poco se ha de provocar un proceso en el aprendizaje de los cambios y la adaptación. Para ello es necesario poder afrontar, junto con el bebé, los cambios que puede sufrir: preverlos, prepararles, y saber cuando están sucediendo y sus consecuencias. De esta manera, el bebé sentirá que los cambios no tienen por qué ser malos o provocar ansiedad o estres. Han de ir aprendiendo a conocer y controlar los cambios que provoca el cambio de rutina.

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