Mi opinión, compartida por otros, también psicólogos y trabajadores de la educación y la pedagogía, es la siguiente: la hiperactividad así como la falta de atención han existido desde que el mundo es mundo.
Antes un niño que era muy activo, bien porque estaba siempre moviéndose o tenía curiosidad por las cosas, preguntaba, miraba... era un niño nervioso. Algo que, aunque egoístamente para los padres supone una faena, es algo muy positivo en la personalidad del niño. Es un niño que no se conforma, que utiliza la imaginación, que quiere saber y conocer, tener su opinión, y que será capaz de resolver conflictos personales en un futuro, de forma independiente.
Ahora no, ahora interesa que el niño esté tranquilo, que no hable ni pregunte demasiado, que asienta y obedezca a lo que se le diga, que se mantenga quieto bien en el pupitre del colegio o en la silla de casa, que no se cuestione ni se pregunte, que no tenga curiosidad, que acepte lo que le venga lo haciendo el menor ruido posible.
Para ello, nada mejor que unas pastillitas tranquilizantes, cuya patente debe valer una fortuna, que es lo que estarán embolsándose los laboratorios que la tengan. De esta forma el problema está resuelto, el niño está tranquilo y los padres y profesores también, que no tienen que estar detrás de él todo el día. Además sociologicamente, este niño será en un futuro una persona obediente, que no se meterá en lios y que aceptará lo que otros decidan por él sin armar escándalos.
También tenemos el defícit de atención, este es mejor todavía. Antes cuando un niño no hablaba demasiado, era un niño vergonzoso, si no era nervioso, era tranquilo, si se le olvidaban las cosas, era un niño despistado, ahora todo eso es que el niño tiene Defícit de Atención, una enfermedad. Cómo no va a tener falta de atención un niño en el colegio cuando resulta que las asignaturas son monótonas y sin apenas posibilidad de participación de los chavales, es decir, este es el tema y así te lo tienes que aprender, luego vas al examen lo sueltas cuanto más parecido a lo que hay escrito mejor y aprobado, así no tendras defícit de atención. Porque lo que valoramos, nuestra regla de medir la personalidad de un niño es la de las asignaturas del colegio y sus notas, y no tenemos en cuenta que no todos somos iguales y que no a todos se nos da bien lo mismo, es decir, un nano que saca buenas notas en el cole es un ejemplo a seguir y no tiene ningún problema, a lo mejor luego no sabe razonar, ni cuestionar, ni tiene imaginación, ni sabe dibujar, ni crear nada... pero da igual, ha sacado un 10 matemáticas y va a pasar el curso. Un chaval que saca malas notas porque se aburre en clase (que es lo mas normal del mundo) pero toca el piano como nadie o escribe unos cuentos o historias que ya quisieran muchos tiene defícit de atención. Pastillita al canto!!
Y claro, estos dos conceptos, hiperactividad y defícit de antención van unidos porque para lograr su objetivo no pueden ser el uno sin el otro. Primero es niño es hiperactivo, le damos la pastillita para que se calme, ya lo tenemos domado, obedeciéndo, pero cuidado con no pasarnos con la dosis, porque entonces lo que tendrá será defícit de atención, el niño es demasiado despistado y no se centra en nada en concreto.
Pero lo que grita al cielo es la pastilla, es que esto lo cataloguemos de ENFERMEDAD y mediquemos al niño, que además se supone que esto es para toda la vida!!!
De este modo lo que hacemos es actuar sobre una "consecuencia" de algo, hay un problema (aunque yo no lo considere tal) y una consecuencia, pues solucionamos la consecuencia, pero no entendemos el origen. No sabremos nunca si ese niño tiene una carencia afectiva, unas necesidades de motivación como puedan ser el deporte, la música o simplemente unas palabras de ánimo cuando hace algo bien.
Un ejemplo: Una familia, la cual tiene diversos problemas porque el padre o la madre son alcohólicos, el niño lo está viendo y viviendo, no entiende nada, unos días su madre está bien, y otros se enfada por nada, unos días le aplaude sus logros y otros le pega un bofetada. En el cole se dan cuenta que no está centrado, que se despista, que le cuesta entender... Avisan al papá, lo llevan al psicólogo y éste da un diagnóstico: este niño lo que tiene es Trastorno por Deficit de Atención. Pastillita al canto!!! Y nadie, se ha percatado que el niño tiene un problema muy gordo en casa, y que es el origen de su forma de ser, de sus despistes, de su falta de atención, etc. Hemos tapado el problema, pero éste sigue ahí.
Cuando las personas tenemos ilusión es cuando nos marcamos objetivos y metas y las vamos logrando, aunque sean pequeñitas, si no hacemos lo mismo con los peques, si no les ponemos metas, objetivos, si no premiamos lo que está bien, raramente van a sentir ilusión y no se sentirán motivados, en consecuencia, no se esforzarán por hacer nada y todo les dará igual, no tendra sentido ni bueno ni malo el realizar una actividad cualquiera que sea, y se volverán personas vagas y sin personalidad. Y esto es lo que pasa cuando les damos la pastillita mágica.

No hay comentarios:
Publicar un comentario