martes, 15 de noviembre de 2011

Botellón


La semana pasada asistí a una de las sesiones de un “curso” que estoy realizando de prevención de drogas y alcohol en adolescentes, y hablando de este último, del alcohol, salió a relucir el famoso “botellón”. 

Al mencionarlo seguro que a todos se nos ha venido una idea sobre este fenómeno a la cabeza, a unos buena y a otros mala. De todos modos el “botellón” no es algo nuevo, pero la forma en la que se practica ahora sí lo es. El hecho de que estén todos los jóvenes reunidos en un mismo recinto, plaza, calle o lugar para hacerlo sí lo es.

Antes, hace unos años, los que queríamos beber y no teníamos dinero para gastarnos 1000 pts (atención que he dicho pesetas) o 10 euros en un cubata, y también para evitar los garrafones que ponen en la mayoría de sitios con sus consecuentes resacas, lo que hacíamos era llevar la bebida en el maletero del coche y cuando nos apetecía beber salíamos de la discoteca y bebíamos. Por lo menos así lo recuerdo yo.

Pero cuando se inició esta nueva moda de reunirse todos en la calle pensé: ¿estamos todos locos o qué pasa? Decenas y en muchos casos cientos de jóvenes agrupados para beber, en la calle, sin más límite que la resistencia de su propio cuerpo.
 
Pero, con el tiempo, y claro, una vez esto ya era algo más “normal”, mucha genete llegamos a pensar: pues a lo mejor no es tan mala idea. La basura (toneladas de ella en muchas ocasiones) queda reunida en un mismo sitio, que aunque sigue siendo un faenón para el servicio de limpieza de la ciudad, y para los vecinos, por lo menos está toda junta y no esparcida por toda la ciudad. Y los jóvenes están “controlados” o por lo menos reunidos en un mismo sitio, es decir, si quieres buscar a alguno ya sabes dónde está. 

Pero claro, esto no es tan bonito, evidentemente.

En la sesión se propuso enumerar los pros y los contras y como pros aparecieron la economía, la reunión, y la socialización de los jóvenes. Como contras, apareció la misma socialización.

Y ahí es donde reside el problema, hay quien ve ese punto de encuentro, de reunión, como algo positivo para la socialización e interacción de los jóvenes, los cuales, bajo mi punto de vista, incurren en un grave error, y luego estamos quienes vemos esa socialización como algo malo, ya que esa no es la forma que corresponde a chavales de 15 o 20 años comportarse a la hora de relacionarse con sus congéneres y amigos. No es necesario, ni bueno en ningún sentido, beber por el simple hecho de beber, de estar con tus amigos, porque el botellón se ha convertido en un fenómeno social, el cual se ha normalizado hasta tal punto que los menores lo ven como quien va al teatro o va al cine. ¿Dónde vas esta noche? De botellón. Es decir, a beber alcohol con mis amigos hasta que mi cuerpo aguante con el simple fin u objetivo de emborracharme.

Ahora bien, cuales son las alternativas a esto, NINGUNA. Es triste pero así es, los jóvenes han tomado esto como normal, lo han normalizado porque no existe ningún tipo de alternativa. No se fomentan otro tipo de actividades, como deportes, teatro o cultura en general. Ni por supuesto se educa en esto, ni desde casa ni desde las instituciones, así que no podemos quejarnos de algo que nosotros mismos, los adultos, como agentes socializadores hemos fomentado, o por lo menos, no hemos remediado. 

Hay muchos padres que no hablan de este tipo de cosas con sus hijos, son temas tabús, como el sexo o las drogas. Pero es algo real, que existe, y que está ahí, al alcance de nuestros hijos. Y si no hablamos con ellos de estos temas, si no les informamos de qué son y sus consecuencias ¿cómo se informan? Preguntándoles a sus amigos, con lo cual la información que tienen en la mayoría de los casos no es la adecuada, es equívoca y en muchos casos mentiras. 

Ahora nos quejamos, pero el problema no está en el ahora, el problema era antes, como suele decirse, de aquellos barros, estos lodos.

 

2 comentarios:

  1. Interesante reflexión. La bebida de "garrafón" sigue existiendo. A nivel de pueblo, muchas veces con la pandilla preferimos quedarnos en el garito con los amigos que entrar a las verbenas donde ya sabes antes de ir que pidas lo que pidas, te sentará mal. ¿Como es posible que ocurra en tantos sitios? ¿acaso no hay inspecciones nocturnas?. Cuando uno está acostumbrado a la bebida de su pueblo, la de la "Destilería Julián Segarra", donde solo usan alcoholes de vino en la elaboración de sus destilados... el "garrafón" nos sienta fatal y tenemos claro que no es apto para consumo humano.

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  2. Pues sí, es triste pero es así, el garrafón existe, y nosotros bebíamos de nuestra bebida del coche por este motivo y por la economía, pero los jóvenes ahora no beben en la calle por el garrafón sino por que está de moda, porque es guay, porque están todos allí, porque es lo que hacen mis amigos... en fin, tampoco tengo la solución... pero es algo que deberíamos plantearnos todos, sobre todo las instituciones y las familias. Besos!

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